Hay proyectos que instalan tecnología. Y hay proyectos que la integran. Casa Conejo pertenece al segundo grupo: un espacio agrícola y recreativo donde la sostenibilidad no se anuncia con carteles, se camina.
El recorrido empieza como empiezan las mejores historias de campo: en un sendero. Dos visitantes avanzan entre vegetación densa, sin prisa, dejando que el lugar se presente por sí solo. No hay una voz que explique cada paso. Es el paisaje el que habla primero.
El acceso principal de Casa Conejo.
Un mapa de madera para un lugar con muchas capas
Antes de avanzar, un rótulo de madera anticipa lo que viene. No es solo señalización: es una declaración de intenciones. Casa Conejo no es una sola cosa, es varias a la vez.
El rótulo de bienvenida resume la diversidad del proyecto.
Un vivero. Una casa construida entre los árboles. Zonas de hortalizas. Y una zona dedicada por completo a los conejos que le dan nombre al lugar. Cuatro espacios, un mismo hilo conductor: todos conviven con el mismo terreno, sin competir por él.
El biodigestor que no interrumpe el paisaje
En medio de ese recorrido aparece un biodigestor HomeBiogas, instalado por COENERGY. Lo notable no es solo que esté ahí. Es cómo está ahí: integrado a la infraestructura del lugar, sin robarle protagonismo al entorno natural que lo rodea.
El biodigestor HomeBiogas, integrado al paisaje de la finca.
“La sostenibilidad también puede convertirse en parte de la experiencia.”
¿Qué es un biodigestor HomeBiogas?
Un sistema que transforma residuos orgánicos en recursos útiles, aprovechando procesos naturales de descomposición para convertir lo que antes se desechaba en algo con valor para el propio espacio donde se instala.
Educación y recreación, lado a lado con la producción
La Mansión de los Conejos aporta algo que va más allá de lo técnico: un componente educativo y recreativo que conecta a quienes visitan la finca con la vida animal, mientras el resto del recorrido conecta con la vida vegetal y con la tecnología que sostiene ambas.
Uno de los espacios más visitados del recorrido.
Un modelo replicable para el turismo rural
Casa Conejo no necesita explicar su compromiso con la sostenibilidad: lo demuestra caminándolo. Cada espacio —el vivero, la casa del árbol, las hortalizas, los conejos y el biodigestor— convive con el siguiente sin fricción, mostrando que la innovación ambiental no tiene por qué imponerse sobre un paisaje. Puede, simplemente, formar parte de él.
Espacios que conforman el recorrido
El equilibrio entre innovación, naturaleza y sostenibilidad.
Al final del recorrido, la imagen que queda no es la de un equipo aislado ni la de una finca sin más. Es la de un proyecto donde ambas cosas se sostienen mutuamente.